Dar el préstamo para comprar la caña

Oikocredit lleva 41 años apostando por los microcréditos para financiar proyectos de impacto social en países del Sur

Por Grace Chávez Vela

En comparación con el frío y la lluvia casi torrencial que se cierne sobre la ciudad condal, en el interior de la oficina de Oikocredit reina un ambiente cálido. Este pequeño local situado en el número 4 de la calle Bisbe Laguarda alberga una de las tres asociaciones de apoyo que la cooperativa internacional de finanzas éticas Oikocredit tiene en España. Las otras dos se encuentran en Euskadi y Sevilla. Es una pequeña estancia cuyas paredes y muebles combinan los colores naranja y blanco que le aportan un aire fresco e informal a la oficina. No hay separación entre los escritorios de los trabajadores y los ventanales muestran una perfecta vista del cielo encapotado. No tiene ni la sobriedad ni la frialdad que caracterizan la oficina de un banco, pero es que Oikocredit se aleja mucho de lo que es un banco convencional.

El préstamo equivale a responsabilidad y desarrollo
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David Díaz, coordinador de Oikocredit Cataluña. Imagen: Grace Chávez

Con una estructura descentralizada y un fomento de la participación de todos sus socios en la toma de decisiones, la cooperativa Oikocredit lleva 41 años ofreciendo financiación a instituciones de microfinanzas, cooperativas agrícolas y organizaciones de comercio justo en países del Sur. Su objetivo es invertir de forma responsable el dinero de sus socios para ayudar a desarrollar proyectos que combatan la pobreza y que, a su vez, los inversores obtengan una pequeña rentabilidad (2%). David Díaz, coordinador de Oikocredit Cataluña, menciona que la cooperativa internacional ha cambiado lo que aquel antiguo proverbio chino decía sobre la caña y el pez. “Oikocredit es menos paternalista. No les damos ni la caña ni el pez, les damos un préstamo a la medida de sus posibilidades para que ellos decidan si prefieren comprarse una caña, una red o una nevera donde guardar el pescado. De esta forma se crea un trato de tú a tú y esa persona adquiere una responsabilidad”, explica Díaz.

Un fondo común

Todo el dinero que los socios aportan es recogido en un gran fondo del cual un 92% se otorga a las instituciones de microfinanzas de países del Sur en forma de préstamos. Pueden ser microcréditos en moneda local o en divisas para los emprendedores o líneas de crédito. Por estas últimas se paga tan solo un 1% de cuota de mantenimiento por la totalidad del dinero, pero el prestatario solo paga intereses por la cantidad que finalmente utilice. El 8% restante de los fondos se destina a la inversión en el capital social de cooperativas agrícolas u organizaciones de comercio justo. Esto implica que Oikocredit pasará a ser un copropietario más y a largo plazo tendrá cierta rentabilidad. “Siempre una presencia minoritaria” –remarca Díaz- “No buscamos ser propietarios de la empresa”. Esta pequeña participación que adquieren les permite formar parte de los consejos de administración para ayudar en el desarrollo de la empresa.

Ayudas al desarrollo

Oikocredit cuenta con varios programas de desarrollo de capacidades destinados a las cooperativas locales que financia para que ofrezcan un mejor servicio de ayuda a los proyectos locales. Esto, junto al seguimiento constante que se hace de dichos proyectos, es una forma de asegurar que el préstamo concedido sea devuelto a la vez que se trabaja en la disminución de los riesgos.

El valor del impacto social

Al ser una cooperativa no ofrece los mismos servicios que un banco pero obtiene mejores resultados y una muestra es su 7% de morosidad frente al 10% que presentan los bancos tradicionales. Cabe destacar que el porcentaje que obtiene Oikocredit es significativo teniendo en cuenta que trabajan con personas pobres que viven en países con infraestructuras muchas veces deficientes y que corren el riesgo de sufrir catástrofes naturales. Por eso es destacable la importancia que le dan al impacto social que genera el dinero de los inversores y que se ve reflejado en sus informes anuales sobre desempeño social.

En la página web de Oikocredit encontraréis más información sobre sus proyectos y cómo invertir en ellos.

 

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