Del banco a las trincheras

El dinero de los ahorradores para el comercio de armas 

Por Grace Chávez, Paula Cros, Laia Galià y Anna Martín. 

En marzo de 2005, BBVA concedía un préstamo de 25 millones de euros a Raytheon, en aquel momento productora de munición de racimo. Este es uno de los múltiples ejemplos que ilustran cómo la banca convencional es cómplice del negocio de las armas, al que financia de maneras muy distintas. La banca ética rompe toda relación con la industria de la guerra y se postula como alternativa.

“En referencia a su consulta, le informamos de que CatalunyaCaixa, en los informes anuales publicados, facilita la información detallada de las inversiones realizadas”. Esta es la respuesta que ofrece el Departamento de Comunicación de CatalunyaCaixa por email cuando se les pregunta por los proyectos que financian. La afirmación es difícil de creer cuando, según el coordinador e investigador del Centro JM Delàs d’Estudis per la Pau, Jordi Calvo, se tiene que pagar entre 2.000€ y 3.000€ para obtener tan sólo algunos datos sobre las empresas que financian los grandes bancos. La imagen que transmiten estos bancos a través de la publicidad hace referencia tan sólo a los proyectos con impacto positivo, aunque éstos representan una pequeñísima parte de las inversiones. La realidad es que la mayoría de los clientes no tienen conocimiento de los sectores en que se invierte su capital. “Sin tú saberlo, se está invirtiendo tu dinero en empresas de armas”, afirma Calvo. De forma indirecta, al depositar el capital en un banco convencional, solamente un 7% u 8% está disponible, el resto ha sido invertido. Una parte de ese dinero probablemente se haya destinado al sector armamentístico.

Según datos del Centro Delàs de Estudios por la Paz, CatalunyaCaixa ocupa el sexto puesto en el ránking de los bancos que, de alguna manera u otra, financian la industria de las armas. La inversión de esta entidad en la industria de las armas es de 31.960.000€. Cuando un particular por su cuenta quiere obtener esta información se encuentra con todo tipo de impedimentos. Mientras que a través del contacto por email invitan a realizar la consulta en cualquier oficina, en ellas, los trabajadores se limitan a redirigir la cuestión de nuevo al Departamento de Comunicación. “Tenemos la información pero no podemos ofrecerla desde la oficina”, afirma un trabajador de la sucursal de CatalunyaCaixa en la Universidad Autónoma de Barcelona.

En el primer lugar del ránking mencionado anteriormente se encuentra la entidad financiera BBVA, con una inversión en la industria armamentística de 3.626.568.802€. Al intentar contactar con este banco por vía telefónica para tratar dicha cifra, la cuestión pasa por diferentes departamentos para, al final, no obtener contestación. Presenta cierta similitud el caso del banco Santander, segundo en inversión armamentística en España con 1.723.751.052€. Pese a haber contactado con el departamento de comunicación y con una de sus oficinas, no hubo respuesta. Ambos bancos son los principales inversores españoles del sector de las armas, con una gran diferencia con respecto a la tercera entidad financiera, Bankia.

Cómo el dinero de los ahorradores acaba por financiar la indústria de las armas

“Históricamente los bancos y las armas han constituido un matrimonio de conveniencia. Las armas han defendido, cuando ha hecho falta, el negocio bancario y los bancos han proveído continuada financiación al negocio del armamento”. Así de contundente se muestra el economista Arcadi Oliveres en el prólogo del libro Banca armada vs banca ética. En este documento, Jordi Calvo ahonda en cinco de las principales modalidades de financiación de armas, de las cuáles muchos de los bancos tradicionales españoles son cómplices. Así lo enuncia Oliveres en el mismo documento: “La banca española y asimismo la banca extranjera afincada en España no son en absoluto ajenas a esta voluntad de creciente militarización y ofrecen a los fabricantes de armas una amplia panoplia de posibles financiaciones”. El Banco Santander es el banco español que más dinero invierte en accionariado de empresas de armas en el Estado, según cifras proporcionadas por el Centre Delàs. Santander también se encuentra en el pódium en cuanto a concesión de créditos a este tipo de empresas y copa el ránking en emisiones de bonos y pagarés. El mismo banco financió con 235 millones de euros a las principales empresas de armas en España y más de 1.000 millones en armas nucleares, según datos del Centre Delàs. Otras entidades que podemos encontrar en el top de la financiación de armas son el BBVA (que invirtió más de 3.000 millones de euros en armas entre 2011 y 2015), el Banco Sabadell y el Banco Popular.

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Una de las oficinas de BBVA situada en Mollet del Vallés. Imagen: Grace Chávez.

Son lo que los pacifistas han venido a denominar la banca armada. Este concepto, que se contrapone al de banca ética, engloba a aquellas entidades financieras -bancos y cajas, pero también algunas aseguradoras- que de un modo u otro dan dinero a las empresas relacionadas con la industria armamentística. Las formas de financiación van desde la participación accionarial directa hasta la emisión de bonos y pagarés, pasando por la financiación de las exportaciones, la cesión de préstamos a empresas armamentísticas, la presencia en fondos de inversión y la concesión de créditos.

Los fondos de inversión o cómo los bancos se lavan las manos

Es con los fondos de inversión que los clientes pueden decidir de forma más directa su participación en la industria armamentística. Puede ser, incluso, que sea el propio cliente quien tome la iniciativa y solicite esta acción. Aquí es cuando el banco aprovecha para achacar la responsabilidad de las consecuencias a su cliente. Aun así, Calvo apunta que “sin la mediación, promoción y gestión de fondos de inversión armados por parte de las entidades financieras, éstos no podrían llevarse a cabo”. Calvo sugiere que las consecuencias de los fondos de inversión no son tan directas como las de un préstamo, sino más bien a posteriori: “El dinero de los clientes va a parar al fondo de inversión, y este compra acciones o participaciones en empresas de armas. Con esto, el valor de la empresa sube, y si la empresa sube en el mercado significa que es más atractiva, tendrá más inversores y los bancos le concederán créditos con más facilidad”.

Lo cierto es que esta no es una práctica exclusiva de los bancos. También algunas aseguradoras participan en fondos de inversión. Algunos ejemplos citados en Banca armada vs banca ética son Mapfre, Catalana Occidente, Aviva y Allianz. Todas ellas invirtieron en Indra, una de las principales empresas armamentísticas del Estado español.

Todas estas entidades han sido denunciadas a través de la campaña Banca Armada, una colaboración entre el Centre Delàs, Setem, RETS Justícia i Pau y el Observatorio de la Deuda en la Globalización (ODG). También promocionan otras campañas en las que interpelan directamente a los bancos que ocupan los primeros puestos en el ránking español de inversión en armas. Estas campañas persiguen el objetivo de “informar y sensibilizar a la sociedad para que exijan a las entidades financieras españolas que cambien sus políticas y finalicen toda relación con empresas socialmente irresponsables”, según se apunta en el portal de Banca Armada.

El autor de Banca armada vs banca ética afirma que existen más de 56 bancos que dan sentido al concepto de banca armada, aunque en su investigación sólo se fije en aquellos de los que dispone de más información. Además, a menudo sólo existen cifras sobre las armas consideradas “más malas”: nos referimos a bombas de racimo, ahora prohibidas en España y sustituidas por las minas antipersona, y las armas nucleares, entre otras. Encontrar datos sobre armas ligeras, por ejemplo, resulta incluso más costoso.

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Una de las oficinas de Banco Santander en Mollet del Vallés. Imagen: Grace Chávez.

Banca ética, la alternativa económica

Los cuatro pilares sobre los que se sustenta la banca ética son la participación, la coherencia de valores, la transparencia y la implicación. El primero de ellos es fundamental, puesto que permite a las entidades de finanzas éticas conocer los intereses de sus socios y así, éstos pueden participar en la toma de decisiones. En cuanto a los valores, es un rasgo característico de la banca ética el hecho de no participar, a diferencia de la banca convencional, en proyectos de dudosa moral como lo es el financiamiento armamentístico. La transparencia es otro rasgo que permite distinguir la banca ética de la tradicional. Un claro ejemplo es Triodos Bank ya que, según la responsable de proyectos de Finançament Ètic i Solidari (FETS), Nina González, sus socios reciben periódicamente un boletín donde se informa de los proyectos que financia el banco. El cuarto pilar, la implicación, está ligado al impacto social que genera el trabajo de este tipo de entidades. Destaca OikoCredit que, al ser una cooperativa, no ofrece los mismos servicios que un banco pero centra su labor en financiar proyectos en países del sur, como India o África. Para Arcadi Oliveres, lo que estas entidades de finanzas éticas hacen es asumir un riesgo complementario y no poner el dinero al servicio del lucro como la banca convencional.

Si bien es cierto que la banca ética es muy inferior en número de clientes a la banca tradicional, cabe remarcar que va en aumento año tras año. Según datos del Barómetro de las Finanzas Éticas de 2015 realizado por FETS, el incremento de usuarios de banca ética en España con respecto del 2014 fue de casi un 15%, que corresponde a más de 20.000 personas. “Cada vez hay más gente que confía en la banca ética y que apuesta por poner su dinero en entidades de finanzas éticas”, asegura Nina González. Eso se puede demostrar también con la cantidad de préstamos concedidos, que des del 2008 ha aumentado en más de 600.000€. El crecimiento de usuarios se debe a que los bancos éticos como Triodos Bank y Fiare ofrecen los mismos servicios que un banco convencional (domiciliar la nómina, sacar dinero con la tarjeta, hacer la domiciliación de luz, agua y gas) pero con la diferencia que apuestan de verdad por el desarrollo social y una economía más justa. “La banca ética promueve que la economía no debe servir sólo para enriquecer a unos en detrimento del resto sino que debe servir para promover el desarrollo de nuestra sociedad”, explica González.

Todos estos principios deberían servir de ejemplo a la banca convencional ya que, como dice Oliveres, toda la banca debería ser ética. La gran diferencia es que “los clientes de banca ética ponen el dinero al servicio de su actividad y no su actividad al servicio del dinero”, explica el economista. Es importante destacar que autodefinirse como banca ética no implica que se cumplan esos valores, sino que hay que sustentarse en los pilares anteriormente explicados. Aun así, hay cajas todavía consideradas éticas, como Caja de Arquitectos, Caja de Ingenieros, Caja Laboral y Caja Rural, que participan en la financiación de armas.

El comercio de armas

Según los datos de Amnistía Internacional (AI), el comercio de armas de los últimos diez años genera un volumen anual medio de 100.000 millones de dólares, “incluyendo el llamado material de defensa, equipos para las fuerzas del orden y algunas armas deportivas”. El 70% de este comercio mundial procede de Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido, los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. “Entre los 10 primeros fabricantes se encuentran también Alemania, España e Italia”, añade AI.

España es el séptimo exportador de armas del mundo -un 3% del total, datos del periodo 2010-2014- de acuerdo con el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI). El estado que ocupa la primera posición en el ránking es Estados Unidos, con un 31% de las exportaciones. Rusia se sitúa en segundo lugar con un 27% y China en el tercero, con un 5%. En el top ten de esta clasificación, dejando a un lado a Israel, que se encuentra en la última posición, el resto son países de la Unión Europea: Reino Unido, Alemania, Francia y Ucrania.

“La Unión está fundada sobre los valores de respeto a la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto a los derechos humanos, incluidos los de las minorías”, se cita textualmente en el apartado de principios fundamentales de la Unión Europea del portal online de la Comisión. Cinco de los diez exportadores de armas más importantes del mundo pertenecen a la Unión, y los destinos de dichas exportaciones son más que cuestionables.

No obstante, se ha producido un avance en la regulación de este sector, caracterizado más bien por su falta de transparencia y sus turbias operaciones. “La entrada en vigor del Tratado sobre el Comercio de Armas el 24 de diciembre de 2014 marcó un avance histórico para los derechos humanos”, declara AI. El tratado, que establece las normas básicas para el comercio de armas, reclamado desde los años 90 por AI y por otras ONG, logró ratificarse el 25 de septiembre de 2014 por 50 estados que, a su vez, lo incorporaron en sus legislaciones nacionales respectivas para que pudiera entrar en vigor tres meses después.

Responsabilidad gubernamental y consciencia social

España ratificó el tratado pero, además, cuenta con la Ley 53/2007 y con dos reales decretos, uno de 2008 y uno de 2011. Calvo valora estas medidas positivamente, pero son los diferentes ministerios del Gobierno conjuntamente los que finalmente deciden qué casos autorizan y cuáles no. “Existen destinos preocupantes para una buena parte de estas transferencias, especialmente a países con conflictos armados, pero también a otros destinos donde se dan acciones violentas, de represión, de abusos contra mujeres y niñas o de crimen organizado”, manifiesta AI. Uno de estos destinos es, en el caso de las exportaciones españolas, Arabia Saudí (el tercer país, por detrás de Reino Unido y Francia, que más armamento español importa) que además de vulnerar los derechos humanos se encuentra actualmente en conflicto con Yemen y al que, sin embargo, el Estado Español destina un 10% de las exportaciones, según datos de SIPRI. “El nivel de exportaciones a Arabia Saudí ha aumentado. En los últimos años, cada vez se le venden más armas (…). Se está produciendo un debate importante en la Unión Europea y se está pidiendo a la Comisión y al Consejo que haya un embargamiento. Probablemente se conseguirá limitar las ventas allí”, explica el investigador Calvo.

A pesar de los avances legales en materia de comercio de armas, y dejando a un lado las exportaciones que realiza, el Estado español sigue invirtiendo en la guerra, según Arcadi Oliveres, 52 millones de euros diarios. El Ministro de Defensa Pedro Morenés había sido consejero (2005 – 2007) y posteriormente representante de la empresa española Instalaza, la fabricadora más importante de bombas de racimo del mundo. Morenés lo dejó en octubre de 2011, poco antes de que el Partido Popular ganara las elecciones generales. La empresa fabricó bombas de racimo hasta que se prohibió la actividad con el tratado de Dublín en 2008, aunque al principio continuó con su actividad. Pidió una indemnización al Gobierno de 40 millones de euros en mayo de 2011. Los acabó cobrando de forma indirecta. “Sabemos que Instalaza venderá la deuda a una tercera empresa que a su vez la revenderá y finalmente el Gobierno pagará alegando que no es una empresa de armas la que cobra. El dinero saldrá de los impuestos de todos”, se explicaba en 2012 un artículo de tercerainformacion.es. Oliveres también afirma el cobro de dicha indemnización.

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Clienta de CatalunyaCaixa haciendo un ingreso en uno de los cajeros. Imagen: Anna Martín

¿Las personas son conscientes de esto? Y, si lo son, ¿por qué siguen siendo clientes de los grandes bancos? “El sistema que tenemos actualmente nos pone difícil dar el paso a una alternativa”, Nina González remarca que las entidades éticas siguen siendo una gota muy pequeña en el sistema bancario español. Sin embargo, la población debe tener en cuenta que tiene parte de responsabilidad en la acción que están llevando a cabo los bancos convencionales. Porque sin la financiación que ofrecen las entidades bancarias a todo el entramado dedicado al negocio de las armas, el 70% de éstas no se producirían. A pesar de todo, la responsable de proyectos de FETS se mantiene positiva y ve las alternativas de financiamiento ético como una alternativa cada vez más real con el paso del tiempo. Sólo es cuestión de tomar consciencia de la situación y de decidir dónde queremos que se invierta nuestro dinero.

 

Para más información…

Intervención de Caixabank Sin Armas en la Junta Accionistas CaixaBank

Programa Salvados sobre financiación de armas: “La defensa tenía un precio”

Artículo de Vicenç Fisas en El País: “La segunda ola del desarme”

Entrevista a Vicenç Fisas, director de la escuela de Cultura de Pau de la UAB

Entrevista a Jordi Calvo, coordinador del Centro Delàs de Estudios por la Paz

Programa de TV3: “Latituds: el descontrol del comerç d’armes”

Informe de Greenpeace: “Armas marca España: más vale prevenir que matar”

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